martes, 31 de mayo de 2011
WITTGENSTEIN ON LENGUAGE
Así que no es solo que el lenguaje no nos ayuda muchas veces a resolver ciertos problemas, sino que está en el origen mismo de muchos de ellos.
Etiquetas:
Derek Jarman,
Ludwig Wittgenstein,
On Language
jueves, 26 de mayo de 2011
"ARRENGEMENT OF NOTES"
En el fragor de la docencia (sí, fragor), me aferro a los grandes y a sus inmensas metáforas que me arrancan de esa irrealidad que a veces me parece la "realidad", a fuerza de empeñarse en un sentido que no comprendo bien.
Así, anoche me encontré con estas palabras de F. Scott Fitzgerald en The Great Gatsby:
I looked back at my cousin who begin to ask me questions in her low, thrilling voice. It was the kind of voice that the ear follows up and down as if each speech is an arrengement of notes that will never be played again. Her face was sad and lovely with bright things in it, bright eyes and a bright passionate mouth -but there was an excitement in her voice that men who had cared for her found difficult to forget: a singing compulsion, a whispered "Listen", a promise that [...]
Y no es que lo entienda mucho, al menos me cuesta imaginar en cierto sentido una voz así (no suenan igual las voces de las mujeres españolas que las de las americana e imagino que una voz femenina de la época del jazz no es como una de esta época (a la que no sé qué adjetivo ponerle) y, además se me antoja cierta incongruencia en esta voz, emocionante y queda a la vez, entre la voz y la expresión facial, entre el contexto, el contenido y el objetivo de las palabras de su triste y brillante prima, de su triste y brillante y musical prima que dice más con el ritmo de sus palabras que con sus palabras...y así me quedo, como suspendida, atrapada en un texto que me hace soñar (y que alguna de mis alumnas americanas calificaría de "bonito", sin más) y sé que puedo hacerlo sin confundirme porque en la imaginación nunca hay confusión, ni posibilidad de pérdida (el camino de vuelta a la realidad todavía permanece aunque esta sea tan difusa).
Así, anoche me encontré con estas palabras de F. Scott Fitzgerald en The Great Gatsby:
I looked back at my cousin who begin to ask me questions in her low, thrilling voice. It was the kind of voice that the ear follows up and down as if each speech is an arrengement of notes that will never be played again. Her face was sad and lovely with bright things in it, bright eyes and a bright passionate mouth -but there was an excitement in her voice that men who had cared for her found difficult to forget: a singing compulsion, a whispered "Listen", a promise that [...]
Y no es que lo entienda mucho, al menos me cuesta imaginar en cierto sentido una voz así (no suenan igual las voces de las mujeres españolas que las de las americana e imagino que una voz femenina de la época del jazz no es como una de esta época (a la que no sé qué adjetivo ponerle) y, además se me antoja cierta incongruencia en esta voz, emocionante y queda a la vez, entre la voz y la expresión facial, entre el contexto, el contenido y el objetivo de las palabras de su triste y brillante prima, de su triste y brillante y musical prima que dice más con el ritmo de sus palabras que con sus palabras...y así me quedo, como suspendida, atrapada en un texto que me hace soñar (y que alguna de mis alumnas americanas calificaría de "bonito", sin más) y sé que puedo hacerlo sin confundirme porque en la imaginación nunca hay confusión, ni posibilidad de pérdida (el camino de vuelta a la realidad todavía permanece aunque esta sea tan difusa).
Etiquetas:
arreglo musical,
F. Scott Fitzgerald,
Great Gatsby,
música,
voz
miércoles, 18 de mayo de 2011
ESTRUENDOSO SILENCIO
Puede hablar la nieve? Es una pregunta tonta, ya lo sé, pero es que su silencio siempre me ha impresionado muy profundamente... aunque de una manera muy diferente al silencio que para "proteger" dice todo lo que no debiera decir:
In memoriam Antonio Calvo, sepultado bajo toneladas de silencio "protector".
Etiquetas:
Antonio Calvo,
silencio
martes, 10 de mayo de 2011
GENGIS CAT MAXOU
Parece un poco japonés ¿no? Pues a los que son como él (aunque no es auténtico) los llaman "persas" y los inventaron en los USA. Su primer nombre pertenece a una famoso emperador chino y sus apellidos son inglés y francés por este orden. El primero porque no quise imponerle la literalidad de Khan (léase a la española) en Gengis Khan, y preferí jugar con Cat, y el segundo porque sus padres son franceses. Lo encontré en Altea, donde cuidaba de una gatita un poco maltrecha, pero nació en Benissa (aunque no se le conocen orígenes árabes, salvo el nombre falso de su etnia). Aquí no se le nota, pero es un diablo (lo que se ve claramente al mirarle del revés)...extremadamente ingenuo. Ahora está a mi lado, y no me deja escribir.
HIRAGANA
Dice Vladimir Nabokov:En el trabajo sin pluma no hay pausa de la pluma,
y uno debe usar tres manos al mismo tiempo,
y uno debe usar tres manos al mismo tiempo,
teniendo que elegir la rima necesaria,
tener bajo los ojos el verso completo
y conservar en la mente todos los ensayos precedentes
(Pale Fire, traducción de Aurora Bernárdez)
Que el pensamiento es caprichoso y volátil y es muchas veces el puro azar (o tal vez conexiones inconscientes de nuestra mente) el que nos lleva a destinos insospechados, como me ha pasado a mí esta mañana que, pensando en Tokio Blues, en el libro y en la película, he llegado a la escritura fonética en Oriente. Y es que esta obra de Haruki Murakami, llevada al cine por Tran Anh Hung, me ha parecido siempre un producto muy occidentalizado (una representación del amor occidental con personajes orientales que sólo gusta en Occidente y que resulta extraño en Oriente), y pensando sobre esta plasmación del amor ¿"romántico"? (en una universidad japonesa con un programa de estudios que bien podría ser el de una universidad inglesa o americana...y no es lo único inglés, o incluso francés, de la novela, acentuado en la película) y sus ejemplos en la literatura europea, desde l'amour courtois hasta el Sturm und Drang, de repente he recordado a Sei Shonagon y su Libro de la almohada. Y es que esta mujer japonesa escribía ya en el año 996:
"Cuando trato de imaginar cómo puede ser la vida de esas mujeres, que se quedan en casa, atendiendo fielmente a sus maridos, sin vísperas de nada, y que a pesar de todo se creen felices, me lleno de desprecio". No es este el único fragmento de la autora que nos hace pensar en una sexualidad femenina oriental que no casa muy bien con el estereotipo (aunque, claro, se dirá que era una cortesana, a lo que habría que añadir que de las de verdad) y en un concepto de las relaciones entre hombres y mujeres que poco tiene que ver con el que los mismos japoneses consideran propio de su cultura (la memoria es frágil, y la historia no la cuentan ni los perdedores ni los marginales por muy alta que sea su alcurnia).
¿Y por qué el hiragana? Pues es aquí donde interviene el azar porque yo no sabía (o no recordaba ya que, cuando leí El libro de la almohada, hace ya mucho tiempo, estos asuntos no me interesaban de la misma forma en que me interesan ahora que podemos "ver" el cerebro) que Sei Shonagon escribió su obra en esta escritura (que es fonética y que no se corresponde exactamente con la del kanji, escritura silábica actual), la única permitida a las mujeres en la época Heian, en la que les estaba prohibido el acceso a la escritura ideográfica (importada de China) y que, a pesar de ello (o tal vez gracias a ello, y no sólo por razones sociológicas sino también lingüísticas, aunque quién sabe) produjeron los mejores textos literarios de la época. Hasta ahora tenía entendido que la escritura fonética había sido "descubierta" por los griegos, así que me surgen un montón de interrogantes y no puedo evitar cuestionarme sobre un montón de cosas. Porque esto no sólo tiene implicaciones históricas y culturales, sino incluso fisiológicas, y por tanto, hace pensar en diferencias a la hora de pensar y de aprehender la realidad (pues no se activa el giro angular, punto donde se asocian, en un nivel superior de integración, diferentes áreas corticales, al leer escrituras ideográficas), sino que resulta que, tenga relación o no, esto de la escritura me ha llevado al mismo concepto de amor y me pregunto si es el amor sólo un constructo, una construcción puramente cultural, como sostiene algún psicólogo que defiende que para sentir el amor "romántico" (también me pregunto qué significa esto) es necesario tener antes este concepto del amor o si, realmente, este tipo de amor tiene su fuente en nuestra naturaleza más humana.
Tengo que reconocer que me pierdo y que son más las preguntas que las respuestas. Tal vez haya que preguntar de nuevo a León Hebreo, aunque ya puestos prefiero a Antonio Damasio, que no me queda claro si León era platónico o no y aunque sierva del amor, no me considero una acólita de las "ideas" (y que se me perdone la irreverencia). Mientras me aclaro, sigo con Sei Shonagon, maestra de sensibilidad, y su pequeña joya de cabecera: "En verdad, el amor que se siente por un hombre depende en gran parte de sus despedidas. Cuando salta de la cama [...] y ajusta su faja exterior, una ya empieza a odiarlo." En fin...qué lío.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)