viernes, 30 de marzo de 2012

CORRESPONDANCES


La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.

Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.

II est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
— Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,

Ayant l'expansion des choses infinies,
Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.
(Charles Baudelaire, Fleurs du mal)


jueves, 29 de marzo de 2012

jueves, 22 de marzo de 2012

EXQUISITE DELICACY [...] MERE POINTS OF TIME


moon in blue









"For my own part, I have never had a thought
Which I could not set down in words
With even more distinctness that which I conceived it.
There is however a class of fancies of exquisite delicacy
Which are not thoughts and to which as yet
I have found it absolutely impossible to adapt to language.
These fancies arise in the soul,
Alas how rarely, only at epochs
Of most intense tranquillity
When the bodily and mental health are in perfection.
And those mere points of time
When the confines of the waking world
Blend with the world of dreams.
And so I captured this fancy
Where all that we see or seem
Is but a dream within a dream"

("Tales of Mystery and Imagination" Edgar Allan Poe)

"YO ESCUCHABA CADA NOTA "

Este texto de Julio Cortázar ("El perseguidor” en Las armas secretas), a propósito de un músico de jazz, Charlie Parker,  roza la textura del tiempo, aunque, creo, habla más de lo que ocurre (de su efecto "ascensor" frente al efecto "métro"), cuando se penetra:


«[…] Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Eso se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae…Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo…»

«[…] la cuestión es que yo había tomado el métro en la estación de Saint- Michel y en seguida me puse a pensar el Lan y en los chicos, y a ver el barrio. Apenas me senté me puse a pensar en ellos. Pero al mismo tiempo me daba cuenta de que estaba en el métro, y vi que al cabo de un minuto más o menos llegábamos a Odéon, y que la gente entraba y salía. Entonces seguí pensando en Lan y vi a mi vieja cuando volvía de hacer las compras, y empecé a verlos a todos, a estar con ellos de una manera hermosísima, como hacía mucho que no sentía. Los recuerdos son siempre un asco, pero esta vez me gustaba pensar en los chicos y verlos. Si me pongo a contarte todo lo que vi no lo vas a creer porque tendría para rato.[…] Si te contara todo lo que les vi hacer a los chicos, y como Hamp tocaba save it, pretty mamma y yo escuchaba cada nota, entiendes, cada nota, y Hamp no es de los que se cansan, y si te contara que también le oí a mi vieja una oración larguísima, donde hablaba de repollos, me parece, pedía perdón por mi viejo y por mí y decía algo de unos repollos…Bueno, si te contara en detalle todo eso, pasarían más de dos minutos […]









Pasaría un buen cuarto de hora, eh, Bruno. Entonces me vas a decir cómo puede ser que de repente siento que el métro se para y yo me salgo de mi vieja y Lan y todo aquello, y veo que estamos en Saint-Germain-des-Prés, que queda justo a un minuto y medio de Odéon. […]


Apenas un minuto y medio por tu tiempo, por el tiempo de ésa (…). Y también por el del métro y el de mi reloj, malditos sean. Entonces, ¿cómo puede ser que yo haya estado pensando un cuarto de hora […]?¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora en un minuto y medio? […]


Y después me ha vuelto a suceder, ahora me empieza a suceder en todas partes. Pero –agrega astutamente- sólo en el métro me puedo dar cuenta porque viajar en el métro es como estar metido en un reloj. Las estaciones son los minutos, comprendes, es ese tiempo de ustedes, de ahora; pero yo sé que hay otro, y he estado pensando, pensando…




[…] Si yo pudiera solamente vivir como en esos momentos, o como cuando estoy tocando y también el tiempo cambia…Te das cuenta de lo que podría pasar en un minuto y medio…Entonces un hombre, no solamente yo sino ésa y tú y todos los muchachos, podrían [...]

J. Cortázar: Las armas secretas. “El perseguidor”, en Cuentos completos, Alfaguara, Madrid, 1998. pp. 230, 2, 3.

Imagen: NicoschimKus

jueves, 15 de marzo de 2012

SINESTESIAS



LA TEXTURA DEL TIEMPO

No sé qué opinaría Nabokov, tampoco qué Kerouac, pero para mí aquí está clara esa textura que buscaba Vladimir:

The Sounds of the Universe in my Window by J. Kerouac




viernes, 9 de marzo de 2012

LA FLECHA DEL TIEMPO

"La flecha del tiempo" es un término acuñado en 1927 por el astrónomo Arthur Eddington para referirse a la dirección de "sentido único" del tiempo, también conocido como "asimetría del tiempo", concepto estrechamente ligado al de "entropía". En términos psicológicos, la sensación de que la propia percepción es un continuo movimiento desde lo conocido (pasado) a lo desconocido (futuro) produce la imagen mental de una flecha. La idea de anticipación nos hace pensar en términos de "moverse hacia", sin embargo, igual que una imagen reflejada en un espejo, constituye en realidad una parte de la memoria: deseos, sueños, esperanzas que parecen "por delante" del observador. La asociación: "pasado = detrás y "futuro = delante" está determinada culturalmente. Los chinos y los aymara, por ejemplo, hacen la asociación contraria: "delante = pasado" , "detrás = futuro". En chino, "pasado mañana" es "detrás del día", mientras que "antesdeayer" es "delante del día". Aunque, bueno, entre nuestros pensadores alguno ya vislumbró esta posibilidad, como Miguel de Unamuno:

Nocturno el río de las horas fluye desde su manantial que es el mañana
eterno...
No solo los físicos se interesan por el tiempo, especulando sobre posibilidades como la de la "simetría del tiempo", según la cual una misma historia podría ocurrir en ambas direcciones, no solo los filósofos han escrito sobre él, también novelistas y poetas. Antes de que el acelerador entrópico que es el salvaje capitalismo nos robase el tiempo para pensar, grandes escritores del siglo pasado como Thomas Mann, Jorge Luis Borges, Vladimir Nabokov, por mencionar solo tres de los más relevantes de la literatura universal, dedicaron memorables páginas a la cuestión del tiempo, sin olvidar a Proust.

Van, el protagonista de Ada or Ardor, se propone al escribir "Texture of Time", examinar la esencia del tiempo (Time) y no su intervalo pues no cree que su esencia pueda reducirse a dicho intervalo, como tampoco cree que no se pueda desvincular del omnipresente espacio y emprende dicha tarea consciente de que los que lo han intentado antes han caído en la oscuridad o ahogados en el espacio (Space).De los goces de dicha búsqueda dice: "I delight sensually in Time, in its stuff and spread, in the fall of its folds, in the very impalpability of its grayish gauze, in the coolness of its continuum". No voy a desvelar aquí los pormenores y descubrimientos de su magnífico viaje por la textura del tiempo, sólo citaré un fragmento que me parece resumir, tras aparente frivolidad, su gran hallazgo, hallazgo que solo será posible entender leyendo el relato entero:
Now it so happened that she had never -never, at least, in adult life- spoken to him by phone; hence the phone had preserved the very essence , the bright vibration, of her vocal cords, the little "leap" in her laryx, the laugh clinging to the contour of the phrase [...]
Mientras averiguan dónde está la profundidad inverosímil de este pasaje, intento imaginar cuánto dura para una mosca el intervalo que va desde que percibe la intención del "matamoscas" de acabar con su tiempo de mosca hasta que escapa de él a una velocidad prodigiosa.

jueves, 1 de marzo de 2012

ENCANTO


Las palabras con fiebre y vértigo interno
Las palabras del poeta dan un mareo celeste
Dan una enfermedad de nubes
Contagioso infinito de planetas errantes
Epidemia de rosas en la eternidad
(V. Huidobro)


Colisión de galaxias

"El poeta representa el drama angustioso que se realiza entre el mundo y el cerebro humano, entre el mundo y su representación. El que no haya sentido el drama que se juega entre la cosa y la palabra, no podrá comprenderme  [...] El poeta conoce el eco de los llamados de las cosas a las palabras, ve los lazos sutiles que se tienden las cosas entre sí, oye las voces secretas que se lanzan unas a otras palabras separadas por distancias inconmensurables. Hace darse la mano a vocablos enemigos desde el principio del mundo, los agrupa y los obliga a marchar en su rebaño por rebeldes que sean, descubre las alusiones más misteriosas del verbo y las condensa en un plano superior, las entreteje en su discurso, en donde lo arbitrario pasa a tomar un rol encantatorio. Allí todo cobra nueva fuerza  y así puede penetrar en la carne y dar fiebre al alma. Allí coge ese temblor interno de la palabra interna  y abre el cerebro del lector y le da alas y lo transporta  a un plano superior, lo eleva de rango. Entonces se apoderan del alma la fascinación misteriosa y la tremenda majestad" (V. Huidobro)