viernes, 30 de noviembre de 2012

ETIQUETAS...¡POBRES ELLAS!

 
 
 
qué lujo los niños! no tienen PRECIO!
 
siempre pienso que se me ocurren tonterías y es que ahora me acuerdo de una anécdota "tonta". pero bah, la voy a contar, tal vez no sea tan malo hablar de cosas que no vienen siempre a qué. además, no creo que se asomen por aquí muchos "etiqueteros".   al menos, eso espero. bueno, "resulta que" (intenten enseñar a un extranjero el uso de esta expresión) cierto día, andando por la calle, escuché la siguiente conversación entre un niño y su abuela:
 
- abuela, mira, unos gatitos!
 
- qué gatitos?  NO HAY gatitos!
 
- que sí, abuela, míralos!
 
- que te digo que NO HAY gatitos!
 
-que sí, abuela, están ahí!
 
- vamos, niño!
 
- abueeeela! (decía el niño señalando a los gatitos sin conseguir que la abuela viera nada)
 
y así se alejaron, de mí y de los gatitos, a sus cosas (las de la abuela, claro)...
 
 
en fin. por quién apuestan? había o no había gatitos?
 
 
ya lo creo que los había: en el hueco de una alcantarilla, asomados. tres preciosos cachorros perfectamente visibles miraban al niño y a la abuela! 
 
 
ay!  por qué me acordaré de estas tonterías!?

lunes, 19 de noviembre de 2012

sueño


sueño
que soy agua
y ardo,
hielo
y sueño.
 
un sueño
me abriga
y duermo.
 
sin alas
me elevo
y sueño.
 
el grillo no calla
y veo
las sombras
de mi sueño,
cenizas,
nada.                                       (l.a.)         
 
sueño.  
duermo. 
sueño.
 
nada.
 
 
 

y el musgo

 
 
 
bate el aire
cargado de sol
las lomas 
ya secas.
y el musgo
que bebe roca
regala su seda
al cielo.
 
 (l.a.)


viernes, 16 de noviembre de 2012

EROTIKA'S





gggggguau! nunca había estado tan cerca!  qué total! tan, tan alto, tan fuerte, so handsome...esto debe ser lo que llaman la erótica del poder. los flashessss, los vítores, las masas: decenas, centenas, miles, qué digo? cientos de miles, millones... qué fuerte! qué noche!

martes, 13 de noviembre de 2012

ORILLAS

"tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño"  (en viore café arte)

lunes, 12 de noviembre de 2012

jueves, 8 de noviembre de 2012

DARSE CUENTA

Navegando, navegando, me he topado con este comentario (lo traduzco del inglés):

"Después de ser operado, hace un año, recuerdo haber recuperado el conocimiento (regaining awareness) antes de ser capaz de ver, oír, o sentir algo. A medida que la anestesia "se quitaba" (wear off), empecé a oír hablar, aunque fue un poco antes de que pudiera identificar las voces o entender sus palabras."

[...]

"Por cierto, ese periodo de oscuridad, silencio, y falta de sensación fue probablemente la experiencia de mayor paz que nunca haya tenido."



Hasta este texto nunca me había planteado el carácter progresivo de la "recuperación del conocimiento" y eso que en cierto sentido este texto me recuerda mi propia experiencia. Tengo fobia a la sangre y, antes de saberlo, cuando miraba la sangre, sin tenerle miedo, me "mareaba" llegando a perder el conocimiento. No entendía por qué me pasaba y los médicos de entonces decían que era "normal de la edad" (10-20 años). Explicación que nunca me satisfizo. Recuerdo que la pérdida de conocimiento era bastante rápida y, con la "práctica", empecé a darme cuenta de que se iba a producir cuando empezaba a ver puntitos negros que aumentaban de tamaño y de cantidad hasta que todo era negro justo antes de caerme al suelo (me he dado algún que otro coscorrón), como me pasó,  mirando cómo se llenaba el lavabo de sangre (el fuerte  contraste blanco-rojo me cautivó y no podía dejar de mirar)  cuando a una compañera del cole le empezó a sangrar la nariz. Al "volver en mí",  recuerdo que recuperar el conocimiento empezaba por el oído: voces lejanas que pronto se hacían familiares y normalmente decían: "ya vuelve" y entonces, la lejanía de la voz y la vista desenfocada iban poco a poco ajustándose a la realidad, a medida que empezaba a recordar dónde estaba.  Duraba muy poquito, o eso me parecía.  En otra ocasión, me di un golpe bastante fuerte en la cabeza (intentando hacer una pirueta) y perdí también el conocimiento, pero fue diferente. Estaba sola, así que no sé cuánto tiempo estuve así ni cómo pasó porque nadie lo vió. De la pérdida de conocimiento ni me enteré (ni del golpazo). Pero la "vuelta" fue muy distinta. Al principio todo era oscuridad (es verdad que no había percepción de ningún tipo) después todo estaba muy, muy claro, y me pareció que flotaba cada vez que intentaba levantarme. Intentaba levantarme pero sentía que mi cuerpo no reaccionaba, así que me pareció que estaba muerta o a punto. Entonces tenía mucho miedo a la muerte (era adolescente) pero recuerdo que me pareció increíblemente agradable. Me dije a mí misma: "pues no da miedo, se está fenomenal". De hecho, cuando me descubrieron unas compañeras y empezaron a llamarme, me molestó muchísimo; no me apetecía "volver" para nada. Quería que me dejaran en paz (nunca mejor dicho). Cuando me levantaron, no sentía nada, y las piernas no me sostenían (mis amigas no me entendían cuando les decía: "no me siento", una de ellas me decía: "pues siéntate" y yo pensaba que no me entendían y que no era tan difícil, vaya). La vuelta a la realidad fue bastante desagradable: gritos, carreras, y todo eso, por no hablar del dolor de cabeza,  toda la sangre, los puntos...

Bueno, estas experiencias de desmayo son relativamente comunes. Ahora ya sé que se producen por un síncope vasovagal que provocan diversas situaciones. Ocurren de vez en cuando y nadie se extraña demasiado. Entran dentro de lo cotidiano. Y tal vez porque nos parecen "normales" no nos detenemos a observarlas con un poco más de detalle. Tomar consciencia de nosotros mismos y de lo que nos ocurre "por dentro" no parece ser un objetivo en nuestras sociedades.  Todxs parecemos dar por sentado que perder y recobrar la consciencia de esta manera tan "normal" es algo que no puede revelar nada interesante. Incluso el arte, un poco más "curioso", tampoco parece intentarlo: en las películas y en los relatos, cuando alguien recupera el conocimiento, siempre es poco a poco, es un proceso relativamente lento, sí, pero indiferenciado en sus fases, como si la consciencia fuera un estado de todo o nada.  He recogido la cita porque me ha sorprendido la secuencia que describe: un ¿cierto? conocimiento de sí mismo primero, luego, la percepción (tal vez no haya que tomar el orden en sentido estricto: vista, oído, sensación), por último, la comprensión de las palabras. 

Qué es la consciencia es una de las grandes preguntas. Teorías enfocadas en el contenido de la consciencia, como la teoría de la consciencia visual,  defienden la importancia de la corteza cerebral. Por otro lado, las teorías que argumentan a favor de la consciencia como un estado enfatizan la importancia de las estructuras subcorticales.  Numerosos estudios indican que la consciencia como un proceso que implica tanto un "estado consciente" como  "contenidos conscientes"  probablemente surge como una interacción entre mecansimos corticales y subcorticales a través de una conectividad en red específica.  Esto lo que ponen de relieve Jaakko W. Langsjö y sus colaboradores en The Journal of Neurosciences (Returning from Oblivion: Imaging the Neural Core of Consciousness) en un estudio en el que siguen el proceso de recuperación de la consciencia tras una anestesia en varios voluntarios.               

 Es mucho aventurar, desde luego, pero,  por "jugar" un rato,  no puedo evitar pensar que, tal vez, "en el principio fue la consciencia" y después todo lo demás. O, incluso, recogiendo, la cita bíblica, "en el principio fue el verbo", al menos si hemos de hacer caso de investigaciones sobre la relación entre el lenguaje y nuestro cerebro "reptiliano" tal como sugiere Philip Lieberman.

Por imaginar que no quede. De momento, los banqueros nada pueden al respecto. Y como tampoco creen en la imaginación, pues de momento...ea.




 
 

 



 

lunes, 5 de noviembre de 2012

drop uPOn drop

"Drop upon drop", said Bernard, "silence falls. It forms on the roof of the mind and falls into pools beneath. For ever alone, alone, alone -hear silence fall and sweep its rings to the farthest edges [...]"

"In this silence" , said Susan, "it seems as if no leaf would ever fall, or bird fly."

                                                                 (The Waves,  Virginia Woolf)