viernes, 25 de mayo de 2012

PROTOYÓ

NOCHERÍA 1:

1. ir al monte.
2. buscar un río, riachuelo o arroyo con suficiente corriente.
3. fijar la mirada en el curso del agua ("dentro" de la misma corriente: puede hacerse desde una roca, un puente, etc.).
4. perderse en el agua.
5. dejar (de mirar) el agua.
6. mirar a otro sitio.
7. (¿?)

NOCHERÍA 2:

1. ir al monte, al bosque.
2. buscar un claro, limpio de nubes.
3. tumbarse boca arriba.
4. mirar el cielo/al cielo.
5. perderse en su inmenso azul.
6. (¿?).


Los puntos 7 y 6 son opcionales.
La primera nochería fue "a-tencion-al": una atención sin intención. encontré sin buscar. hay. no necesité agarrarme.
La segunda nochería es "in-tencion-al": buscaré sin saber qué encontraré. no sé si hay.
No intentar buscar estos significados en el DRAE: no "vienen".

Notas de fondo:
ego, tiempo, lenguaje.

Nota al margen:
reírse.

miércoles, 23 de mayo de 2012

¿UN MUNDO SIN PALABRAS?

Albert Hoffman conversa con Jonathan Ott





"Mientras purificaba y cristalizaba la LSD, una serie de sensaciones extrañas le interrumpieron. Había absorbido una pequeña cantidad a través de la punta de sus dedos, y describiría las consecuencias en el informe que envió en aquel momento al Profesor Stoll:
Viernes 16 de abril, 1943, me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no-desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después.
La única explicación que encontró, fue que hubiera absorbido a través de la punta de los dedos parte de la solución de LSD mientras se cristalizaba; la LSD-25, dedujo, debía ser una sustancia de potencia extraordinaria si había hecho eso con una cantidad tan pequeña. Resuelto a llegar al fondo del asunto, decidió llevar a cabo un experimento sobre sí mismo.
Así, tras una prueba con una cantidad menor, tres días después consumió 250 microgramos de LSD. Esta vez los efectos serían mucho mayores, y el Doctor Albert Hofmann necesitaba hacer grandes esfuerzos para poder hablar. Pidió a su asistente en el laboratorio, quien estaba al tanto del experimento, que le acompañase a casa; fueron en bicicleta, dando pie a lo que ya es leyenda, quizá el más famoso de los paseos en bicicleta.
Albert empezó a asustarse, viéndolo todo en su campo de visión ondulado y distorsionado, como si se tratara de un espejo curvado, y con la sensación de no estar moviéndose (aunque sería realmente lo contrario, y llegaron rápidamente a casa): era el desdoblamiento temporal inducido. Los efectos eran lo bastante fuertes como para que Albert no pudiera sostenerse en pie, y tuvo que dejarse caer en el sofá mientras solicitaba leche y su entorno se transformaba, los muebles girando y en continuo movimiento, y adquiriendo formas grotescas que asustaban al Doctor.
Más preocupante que el remolino de alrededor, era el vórtice que amenazaba con absorber a Hofmann en su interior. Todo intento de ejecutar su voluntad y detener en sus palabras ”la desintegración del mundo exterior y la disolución de mi ego”, era en vano. Sintió como si un demonio le invadía y poseía su cuerpo, mente y alma; gritando y hundiéndose en su impotencia, aniquilado por la sustancia que había experimentado; ¿estaba muriendo, era esto la transición? ¿Iba a morir por su atrevimiento experimentando con esta sustancia que había reaccionado de forma inesperada, aunque lo hubiera hecho con las mayores precauciones que había sido capaz? (¿y su mujer y sus tres hijos?).
Sin embargo, no fue capaz el doctor familiar de detectar ningún síntoma anormal más allá de unas pupilas muy dilatadas, a pesar de las intensas indicaciones de Albert Hofmann acerca del peligro mortal en el que se encontraba. El viaje fue diluyéndose poco a poco, y el Doctor Hofmann pasó a un sentimiento de gratitud y de poseer una inmensa suerte, empezando a disfrutar de los colores y juegos de formas que se desplegaban ante sus ojos, de los sonidos que se convertían en ilusiones ópticas fantásticas".

Citado literalmente de wikipedia
Negrita cursiva mía

MÍSTICA DE LA RAZÓN


shalom, bento spinoza, barukh. binah we-ahabah le-`olam, "ki `azzah kha-mawet ahabah."

sustained

domingo, 13 de mayo de 2012

MAGNETISM

Denis Dutton: "A Darwinian Theory of Beauty