anoche me desvelé: desperté en un sueño de arena y cielo, de inmensas dunas, de simas y cimas de vértigo. todo era tiempo e infinitos espacios de azules celestes que no son solo claros, pero el español no sabe nombrarlos. todo era tiempo, con tanta arena...y espacio que yo surcaba al impulso de mi pensamiento, ahora más rápido, después más lento, leyendo en cada curva, depresión, recodo, altura, abismo... historias eternas y únicas, efímeras al arbitrio de la brisa o de huracanados vientos. mi lengua no me permite nombrar las maravillas que vi, tendría que inventar palabras nuevas y sola no puedo, aunque puedo intentarlo con una de ellas: en un rincón enorme, expuesto a las sombras del silencio e iluminado por la luna (que aquella noche para mí tenía nombre de duna azul), descubrí un beso de arena (al que mi corazón inmediatamente llamó "besare"). me miraba y me preguntó cómo podía moverme de la manera en que lo hacía. no entendí su pregunta, como tampoco que un beso pudiera hablar conmigo y que yo pudiera verlo, así que me detuve y le pregunté si era de verdad un beso, a lo que me respondió, con gesto de sorpresa, que no era un beso sino "unao beso". cómo es eso, le respondí extrañada. laos besos de arena tenemos dos sexos, ¿vosotraos no? me respondió. no entiendo, le dije cada vez más confusa. "ven, descansa, te invito a un rayo de luna", me dijo con una sonrisa titilante. y acepté. probé por primera vez el sabor de la luna (besare me dijo cómo hacerlo) y ya no pude levantarme...nos entretuvimos charlando varios tiempos, aunque en realidad fueron eones, de innúmeras lunas. cuánto aprendí con ellaèl (que así se llamaba realmente aunque para mí siempre será besare). me habló de muchas cosas y yo escuchaba. me dijo el nombre de la luna de nuestro encuentro, "duna" (y aunque insistí en que también era azul, me aseguró que lo veía así porque mis ojos y mi cerebro no se habían adaptado todavía al mundo de la arena, y me aseguró que solo era duna y que, aquella noche, no tenía color), y el de las lunas anteriores, todos ellos guardados fielmente en sus partículas de sílice; cada noche una luna nueva, siempre llena en el reflejo de sus cuarzos, y un nombre; me explicó cómo en su mundo con cada luna se volvían más brillantes y que de esa manera contaban sus edades, que eran inmensas. me contó también su historia y la de laos suyaos. me dijo que en su lado izquierdo tenían un corazón, vibrante, que, cada vez que se disolvían en el transcurso de su existencia, volvía a darles forma y vida y que en el instante en que se volvían labios eran también besos, como en un sístole-diástole que los llevaba de una dimensión a otra, de la forma al acto y viceversa, trasunto ontológico que me explicó con infinita paciencia (la que da el desierto y los océanos de arena), pues yo no podía entender. me habló de sus nombres. todos se llamaban ellaèl y se distinguían por la partícula que perfilaba la comisura de sus labios en cada sístole y que, me dijo, era imprescindible estar muy atento para no confundirse al nombrarlaos pues la diástole movía dicha partícula de modo que nunca era la misma. así en una sístole podía llamarse ellaèl-zafiro y en la siguiente, ellaèl-esmeralda. solo las partículas del corazón eran constantes y de ese modo cadao unao guardaba ese matiz que lao hacía únicao. y así pasamos tiempos y tiempos y aprendí a conocerlaos y al hacerlo recordé muchos adjetivos que en mi mundo, donde todo tenía un precio y solo se conocían las cosas por el suyo, habían dejado de usarse, y aprendí otros como: calilado, firsuá, titisís, titidiás, azurillo, demeloz y muchos más.
al conocer cómo eran laos besos de arena y su extraño modo de nombrarse, quise hablarle de las lenguas de mi mundo, pero solo podía pensar en lxs que, dicen lxs humanxs muy seguros, no poseen esa capacidad: lxs animales. quise hablarle de sus guaus, grrrs, muuuus, miaus, cua-cuas, kikirikis, y de la naturaleza vocálica y gutural de sus discursos, aunque también quise decirle que de algunxs de ellxs se asegura que pronuncian otros sonidos, como la /p/ los pájaros, pues¿no decimos que dicen "pío, pío"? y la /m/ los gatos, cuando afirmamos que dicen "miau", sin darnos cuenta de que en ambos casos deben usarse los labios articulándolos; y, desde anoche, no dejo de preguntarme cómo se puede decir /p/ con pico. en mi experiencia con los gatos, como gengis cat casi nunca dice "miau" y, además, tardó mucho en decir algo parecido (es que está enamorado de la /e/, para la que tiene un registro casi infinito) pues no me he fijado en sus labios. lo cierto es que lxs humanxs no nos ponemos de acuerdo sobre la naturaleza de los sonidos que pronuncian y, dependiendo de la lengua que usemos, oímos unos sonidos u otros, aunque todxs están de acuerdo, y no lo dudan ni un momento, en que lxs animales no tienen lenguaje... quise decírselo a ellaèl, decirle que esas conclusiones me parecían muy apresuradas y descuidadas y preguntarle su opinión, pero en ese momento me desperté y pensé... pero ya no tenía sentido.
mi amigao besare no me dejó hacerle una foto...así que imagínenlao ustedes. yo les dejo este maravilloso dibujo del principito, no se me ocurre mejor metáfora, aunque pueden modificarlo cuanto quieran para imaginar a ellaèl, que cuando más me gustaba era cuando en su comisura brillaba una piedra azul nunca vista por aquí y que yo llamaba "azarí" siempre que le aparecía (nunca te olvidaré ellaèl-azarí) . yo le pongo muchos rayos alrededor, pues brillaba mucho:

boquiabierto. qué preciosidad!
ResponderEliminary la dulce transformación de todaos laos palabras della duna... pura magia!
y tus adjetivos, ay, "calilado, firsuá, titisís, titidiás, azurillo, demeloz"
gracias por compartirlao ;)
y sigue soñando! ;)))
muchísimas gracias, chema!
ResponderEliminarsoñar! para eso se inventaron los titanes (?!)...quién lo fuera para transformar algunas realidades ;)
Quién necesita viajar a otras dimensiones, habiendo sueños.... ¡unao beso!
Eliminarunao beso (sin género ;))
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