martes, 13 de noviembre de 2012

ORILLAS

"tan cerca que se cierran tus ojos con mi sueño"  (en viore café arte)

lunes, 12 de noviembre de 2012

jueves, 8 de noviembre de 2012

DARSE CUENTA

Navegando, navegando, me he topado con este comentario (lo traduzco del inglés):

"Después de ser operado, hace un año, recuerdo haber recuperado el conocimiento (regaining awareness) antes de ser capaz de ver, oír, o sentir algo. A medida que la anestesia "se quitaba" (wear off), empecé a oír hablar, aunque fue un poco antes de que pudiera identificar las voces o entender sus palabras."

[...]

"Por cierto, ese periodo de oscuridad, silencio, y falta de sensación fue probablemente la experiencia de mayor paz que nunca haya tenido."



Hasta este texto nunca me había planteado el carácter progresivo de la "recuperación del conocimiento" y eso que en cierto sentido este texto me recuerda mi propia experiencia. Tengo fobia a la sangre y, antes de saberlo, cuando miraba la sangre, sin tenerle miedo, me "mareaba" llegando a perder el conocimiento. No entendía por qué me pasaba y los médicos de entonces decían que era "normal de la edad" (10-20 años). Explicación que nunca me satisfizo. Recuerdo que la pérdida de conocimiento era bastante rápida y, con la "práctica", empecé a darme cuenta de que se iba a producir cuando empezaba a ver puntitos negros que aumentaban de tamaño y de cantidad hasta que todo era negro justo antes de caerme al suelo (me he dado algún que otro coscorrón), como me pasó,  mirando cómo se llenaba el lavabo de sangre (el fuerte  contraste blanco-rojo me cautivó y no podía dejar de mirar)  cuando a una compañera del cole le empezó a sangrar la nariz. Al "volver en mí",  recuerdo que recuperar el conocimiento empezaba por el oído: voces lejanas que pronto se hacían familiares y normalmente decían: "ya vuelve" y entonces, la lejanía de la voz y la vista desenfocada iban poco a poco ajustándose a la realidad, a medida que empezaba a recordar dónde estaba.  Duraba muy poquito, o eso me parecía.  En otra ocasión, me di un golpe bastante fuerte en la cabeza (intentando hacer una pirueta) y perdí también el conocimiento, pero fue diferente. Estaba sola, así que no sé cuánto tiempo estuve así ni cómo pasó porque nadie lo vió. De la pérdida de conocimiento ni me enteré (ni del golpazo). Pero la "vuelta" fue muy distinta. Al principio todo era oscuridad (es verdad que no había percepción de ningún tipo) después todo estaba muy, muy claro, y me pareció que flotaba cada vez que intentaba levantarme. Intentaba levantarme pero sentía que mi cuerpo no reaccionaba, así que me pareció que estaba muerta o a punto. Entonces tenía mucho miedo a la muerte (era adolescente) pero recuerdo que me pareció increíblemente agradable. Me dije a mí misma: "pues no da miedo, se está fenomenal". De hecho, cuando me descubrieron unas compañeras y empezaron a llamarme, me molestó muchísimo; no me apetecía "volver" para nada. Quería que me dejaran en paz (nunca mejor dicho). Cuando me levantaron, no sentía nada, y las piernas no me sostenían (mis amigas no me entendían cuando les decía: "no me siento", una de ellas me decía: "pues siéntate" y yo pensaba que no me entendían y que no era tan difícil, vaya). La vuelta a la realidad fue bastante desagradable: gritos, carreras, y todo eso, por no hablar del dolor de cabeza,  toda la sangre, los puntos...

Bueno, estas experiencias de desmayo son relativamente comunes. Ahora ya sé que se producen por un síncope vasovagal que provocan diversas situaciones. Ocurren de vez en cuando y nadie se extraña demasiado. Entran dentro de lo cotidiano. Y tal vez porque nos parecen "normales" no nos detenemos a observarlas con un poco más de detalle. Tomar consciencia de nosotros mismos y de lo que nos ocurre "por dentro" no parece ser un objetivo en nuestras sociedades.  Todxs parecemos dar por sentado que perder y recobrar la consciencia de esta manera tan "normal" es algo que no puede revelar nada interesante. Incluso el arte, un poco más "curioso", tampoco parece intentarlo: en las películas y en los relatos, cuando alguien recupera el conocimiento, siempre es poco a poco, es un proceso relativamente lento, sí, pero indiferenciado en sus fases, como si la consciencia fuera un estado de todo o nada.  He recogido la cita porque me ha sorprendido la secuencia que describe: un ¿cierto? conocimiento de sí mismo primero, luego, la percepción (tal vez no haya que tomar el orden en sentido estricto: vista, oído, sensación), por último, la comprensión de las palabras. 

Qué es la consciencia es una de las grandes preguntas. Teorías enfocadas en el contenido de la consciencia, como la teoría de la consciencia visual,  defienden la importancia de la corteza cerebral. Por otro lado, las teorías que argumentan a favor de la consciencia como un estado enfatizan la importancia de las estructuras subcorticales.  Numerosos estudios indican que la consciencia como un proceso que implica tanto un "estado consciente" como  "contenidos conscientes"  probablemente surge como una interacción entre mecansimos corticales y subcorticales a través de una conectividad en red específica.  Esto lo que ponen de relieve Jaakko W. Langsjö y sus colaboradores en The Journal of Neurosciences (Returning from Oblivion: Imaging the Neural Core of Consciousness) en un estudio en el que siguen el proceso de recuperación de la consciencia tras una anestesia en varios voluntarios.               

 Es mucho aventurar, desde luego, pero,  por "jugar" un rato,  no puedo evitar pensar que, tal vez, "en el principio fue la consciencia" y después todo lo demás. O, incluso, recogiendo, la cita bíblica, "en el principio fue el verbo", al menos si hemos de hacer caso de investigaciones sobre la relación entre el lenguaje y nuestro cerebro "reptiliano" tal como sugiere Philip Lieberman.

Por imaginar que no quede. De momento, los banqueros nada pueden al respecto. Y como tampoco creen en la imaginación, pues de momento...ea.




 
 

 



 

lunes, 5 de noviembre de 2012

drop uPOn drop

"Drop upon drop", said Bernard, "silence falls. It forms on the roof of the mind and falls into pools beneath. For ever alone, alone, alone -hear silence fall and sweep its rings to the farthest edges [...]"

"In this silence" , said Susan, "it seems as if no leaf would ever fall, or bird fly."

                                                                 (The Waves,  Virginia Woolf)





domingo, 28 de octubre de 2012

TO LOOP THE LOOP AND VICEVERSA


No quisiera yo complicarlo más de lo necesario, pero lo cierto es que el asunto es más sencillo si hacemos al revés, es decir, desrizarlo, aunque sea eso lo que el malo, a su manera, pretenda, igual que el bueno,  a fin de cuentas, en "Looper". Que si un loop es un rizo o bucle, un looper, más allá del lenguaje de la programación, no es un rizador.  Y no va de eso, no, el looper de la película de Rian Johnson.  Y es que, no quisiera salirme del loop y vagar en las tinieblas, fuera del bucle de información, pero me sigue pareciendo que es mucho mejor al revés: desrizarlo, deshacerlo, interrumpirlo, abandonar el loop. Y lo mismo le parece a RJ.  Y es que todo, al parecer, arranca del hecho de que Android desarrolló sus propios loopers, que se ejecutan indefinidamente hasta que se cumple una "condición de salida" (¿dónde quedaron las ovejas eléctricas?), sin saber que esto permitiría asesinatos más allá de la ley y del tiempo. Porque si llegas a los cincuenta, es solo un suponer, y se descubre entonces una manera de viajar al pasado (cosa que ocurrirá sin duda algún día aunque no sea más que a fuerza de tanto imaginarlo), corres el riesgo de desaparecer a manos de tu "yo" de veinte años, que no desaparecerá contigo sino que seguirá viviendo hasta llegar a los cincuenta y, de nuevo, vuelta a empezar a menos que alguien pare el bucle con una "condición de salida", que bien podría consistir en que desaparecieras a los veinte y entonces sí, final de la historia. Y bueno, toda esta complicación para darse cuenta de que tu propia desaparición a los veinte es una de las maneras de salir de ese bucle y no es que sea la mejor para ti, que desapareces, sino que tu sacrificio, como una condición de salida, rompe los bucles de otros y los libera. Solución extrema pero inocua: es una película y para mí, también, una metáfora de la necesidad de cambiar algo para que todo cambie o, mejor, de la posibilidad de salir de un bucle por fatídico que parezca.

Porque un rizo no es nada, ni un bucle. Ha sido la tecnología la que ha visto en ellos un "símil" para hablar de repeticiones y eso que estas han estado siempre ahí, por todas partes, de múltiples formas, algunas hermosas y bellas, otras insidiosamente destructivas. Y es la tecnología la que nos hace decir ahora "romper el bucle" cuando vemos la necesidad de romper el ciclo. Que la técnica puede "cualquier cosa" (eso dice el  DRAE). Que vamos subidxs a su carro, ciegxs, confiadxs,  porque nos da sensación de progreso, de omnipotencia (que hay quien soñó con ver todo el granito de la sierra de Madrid convertido en un fértil pozo de petróleo, a ver si no va a poder eso la técnica y más).

  Yo me quedo con la "Paradoja del interventor" de Gonzalo Hidalgo (que se me antoja que también va de repeticiones y de historias estancas), que con arte (que es técnica y mucho más) también encuentra "la condición de salida" en la apertura a lo desconocido (o eso me parece a mí, y esto me basta), en el abandono de la resignación ante lo que parece inmutable por repetitivo, por su oscura fuerza de "déja vu". Y es que andan los tiempos con bucles como cabezas de Medusa. Bueno, me quedo con Hidalgo y también con Foucault y su concepto de biopoder (y sus técnicas sin arte), que no me queda muy claro en qué sentido viajamos a lomos de señora tan poderosa. Que no sé muy cierto dónde y cuándo vivo. Que tanto bucle ya da vértigo.



(y andy no se deja caer por aquí ¿estará atrapado en algún loop? )
 
 
 

miércoles, 13 de junio de 2012

domingo, 10 de junio de 2012

YOUR BRAIN ON MUSIC

'Self Comes To Mind': Your Brain On Music: ["...] is a collaboration between composer Bruce Adolphe and neuroscientist Antonio Damasio, known for his research and writing on the evolution of human consciousness."


Hanna Damasio/Dornsife Cognitive Neuroscience Imaging Center, USC


viernes, 25 de mayo de 2012

PROTOYÓ

NOCHERÍA 1:

1. ir al monte.
2. buscar un río, riachuelo o arroyo con suficiente corriente.
3. fijar la mirada en el curso del agua ("dentro" de la misma corriente: puede hacerse desde una roca, un puente, etc.).
4. perderse en el agua.
5. dejar (de mirar) el agua.
6. mirar a otro sitio.
7. (¿?)

NOCHERÍA 2:

1. ir al monte, al bosque.
2. buscar un claro, limpio de nubes.
3. tumbarse boca arriba.
4. mirar el cielo/al cielo.
5. perderse en su inmenso azul.
6. (¿?).


Los puntos 7 y 6 son opcionales.
La primera nochería fue "a-tencion-al": una atención sin intención. encontré sin buscar. hay. no necesité agarrarme.
La segunda nochería es "in-tencion-al": buscaré sin saber qué encontraré. no sé si hay.
No intentar buscar estos significados en el DRAE: no "vienen".

Notas de fondo:
ego, tiempo, lenguaje.

Nota al margen:
reírse.

miércoles, 23 de mayo de 2012

¿UN MUNDO SIN PALABRAS?

Albert Hoffman conversa con Jonathan Ott





"Mientras purificaba y cristalizaba la LSD, una serie de sensaciones extrañas le interrumpieron. Había absorbido una pequeña cantidad a través de la punta de sus dedos, y describiría las consecuencias en el informe que envió en aquel momento al Profesor Stoll:
Viernes 16 de abril, 1943, me vi forzado a interrumpir mi trabajo en el laboratorio a media tarde y dirigirme a casa, encontrándome afectado por una notable inquietud, combinada con cierto mareo. En casa me tumbé y me hundí en una condición de intoxicación no-desagradable, caracterizada por una imaginación extremadamente estimulada. En un estado parecido al del sueño, con los ojos cerrados (encontraba la luz del día desagradablemente deslumbrante), percibí un flujo ininterrumpido de dibujos fantásticos, formas extraordinarias con intensos despliegues caleidoscópicos. Esta condición se desvaneció dos horas después.
La única explicación que encontró, fue que hubiera absorbido a través de la punta de los dedos parte de la solución de LSD mientras se cristalizaba; la LSD-25, dedujo, debía ser una sustancia de potencia extraordinaria si había hecho eso con una cantidad tan pequeña. Resuelto a llegar al fondo del asunto, decidió llevar a cabo un experimento sobre sí mismo.
Así, tras una prueba con una cantidad menor, tres días después consumió 250 microgramos de LSD. Esta vez los efectos serían mucho mayores, y el Doctor Albert Hofmann necesitaba hacer grandes esfuerzos para poder hablar. Pidió a su asistente en el laboratorio, quien estaba al tanto del experimento, que le acompañase a casa; fueron en bicicleta, dando pie a lo que ya es leyenda, quizá el más famoso de los paseos en bicicleta.
Albert empezó a asustarse, viéndolo todo en su campo de visión ondulado y distorsionado, como si se tratara de un espejo curvado, y con la sensación de no estar moviéndose (aunque sería realmente lo contrario, y llegaron rápidamente a casa): era el desdoblamiento temporal inducido. Los efectos eran lo bastante fuertes como para que Albert no pudiera sostenerse en pie, y tuvo que dejarse caer en el sofá mientras solicitaba leche y su entorno se transformaba, los muebles girando y en continuo movimiento, y adquiriendo formas grotescas que asustaban al Doctor.
Más preocupante que el remolino de alrededor, era el vórtice que amenazaba con absorber a Hofmann en su interior. Todo intento de ejecutar su voluntad y detener en sus palabras ”la desintegración del mundo exterior y la disolución de mi ego”, era en vano. Sintió como si un demonio le invadía y poseía su cuerpo, mente y alma; gritando y hundiéndose en su impotencia, aniquilado por la sustancia que había experimentado; ¿estaba muriendo, era esto la transición? ¿Iba a morir por su atrevimiento experimentando con esta sustancia que había reaccionado de forma inesperada, aunque lo hubiera hecho con las mayores precauciones que había sido capaz? (¿y su mujer y sus tres hijos?).
Sin embargo, no fue capaz el doctor familiar de detectar ningún síntoma anormal más allá de unas pupilas muy dilatadas, a pesar de las intensas indicaciones de Albert Hofmann acerca del peligro mortal en el que se encontraba. El viaje fue diluyéndose poco a poco, y el Doctor Hofmann pasó a un sentimiento de gratitud y de poseer una inmensa suerte, empezando a disfrutar de los colores y juegos de formas que se desplegaban ante sus ojos, de los sonidos que se convertían en ilusiones ópticas fantásticas".

Citado literalmente de wikipedia
Negrita cursiva mía

MÍSTICA DE LA RAZÓN


shalom, bento spinoza, barukh. binah we-ahabah le-`olam, "ki `azzah kha-mawet ahabah."

sustained

domingo, 13 de mayo de 2012

MAGNETISM

Denis Dutton: "A Darwinian Theory of Beauty

domingo, 29 de abril de 2012

BELLEZA

¿Qué es la belleza? ¿Es algo intrínseco al objeto aprehendido  por los sentidos o depende exclusivamente de la persona que lo percibe?  ¿Podemos hablar de LA belleza o debemos conformarnos con hablar de (LO) bello?  Los cirujanos plásticos defenderían la primera opción, Tomohiro Ishizu y Semir Zeki, en "Toward a Brain-Based Theory of Beauty"* , se inclinan por la segunda,  la que hace cierto el aserto latino: "De gustibus non est disputandum, arrojando a la belleza al terreno de lo subjetivo y vinculándola a cada individuo, a un momento y a un lugar precisos. De este modo, según estos mismos investigadores, factores como la cultura y la educación recibida pasarían a tener una importancia diferente de la que se les asignaba hasta ahora al hablar de la belleza. La base de su propuesta está en que han encontrado que cuando una persona considera que algo es bello se activa una zona de su cerebro conocida como corteza orbitofrontal medial (COFm/en inglés mOFC) y que (y esta es la clave de su razonamiento) esta zona se activa en cada individuo ante estímulos visuales y auditivos diferentes, es decir, en unos al escuchar a Mozart y en otros al escuchar un concierto de rock duro, por poner un ejemplo. Así que no habría algo llamado "belleza", algo que se manifestaría en forma de armonía, ritmo, equilibrio, o factores como estos, con los que se la ha relacionado tradicionalmente. Lo bello sería algo que atribuimos a los objetos independientemente de sus características objetivas



Cierto es que el estudio de estos investigadores nos permite hablar del "concepto de belleza", considerarlo como un constructo que puede ser medido y objetivado, al informarnos de que hay un lugar del cerebro que se activa al percibir algo que nos parece bello, es decir, el constructo tiene una correspondencia unívoca en nuestro cerebro. Sin embargo, no creo que se pueda reducir el asunto a una mera cuestión subjetiva solo por el hecho de que en cada individuo esa zona se active por estímulos diferentes.  Este interesante descubrimiento me recuerda dos cosas, la primera, carente de interés para la ciencia, imagino, es "el tercer ojo" de los orientales; la segunda, el caso de Phineas Gage cuyo accidente le produjo problemas de conducta al lesionarle precisamente esta zona del cerebro. Este último caso me lleva a reflexionar sobre el hecho de que la cuestión relevante no sería tanto preguntarse dónde "está"  la belleza, si dentro o fuera del individuo,  sino ¿por qué "está" allí (sería más apropiado decir por qué se "refleja" allí) , en esa zona del cerebro, y no en otro lugar del mismo? Identificar el "lugar" en el que se produce un fenómeno con el fenómeno mismo es algo así como confundir la inteligencia con el cerebro o, por poner un ejemplo prosaico (y desgraciadamente muy de actualidad), identificar el "banco" con el edificio de la esquina. Más adecuado, pues, sería preguntarse: ¿qué procesa esa zona del cerebro para que se active cuando consideramos que algo es bello? ¿Qué implicaciones tiene dicha activación?










Creo que, a pesar de que activen esa zona estímulos aparentemente opuestos como los propuestos, todavía podría ser posible encontrar elementos comunes a ambos que explicarían por qué la activan. Si consideramos más de cerca sus funciones (véanse entre otros los trabajos  de A. Damasio y J.M. Fuster), encontramos que la corteza orbitofrontal medial se ha relacionado con la toma de decisiones y la formación de expectativas, con la planificación de la conducta,  con la monitorización, el aprendizaje y el recuerdo del valor de recompensa de los reforzadores. Se ha propuesto también que desempeña un papel en la mediación subjetiva de la experiencia hedónica, en la integración sensorial y en la representación del valor afectivo de los reforzadores.  Así que, por lo que parece, sí habría factores objetivos implicados (premio, castigo, placer, etc.) que, además,  nos llevarían al terreno de la ética al relacionar directamente lo bello con conductas aceptables e inaceptables, y también del hedonismo (filosofía de vida entre los humanos y tendencia innata en los seres vivos, que tiene un alto valor para la supervivencia, a pesar de que no tiene ningún prestigio moral en nuestra cultura, fundamentada en el sufrimiento, al que se relaciona con lo aceptable moralmente e incluso "rentable" -aunque haya que esperar "a la otra vida" en la mayoría de los casos-), al valorar ciertos comportamientos como recomendables, deseables.  Lo bello sería así todo lo que nos hace esperar cosas buenas y deseables para nuestra vida.  Las diferentes valoraciones que cada cual hace de los diversos estímulos, considerándolos bellos o no,  se explicarían en función de las distintas experiencias vitales así como por el aprendizaje de cada individuo y lo que considera deseable o no, sus expectativas, sus valores, etc.


¿Aunque, vaya, me asalta la duda... porque si esto me parece más o menos claro en un nivel humano, si pienso en una tormenta, por ejemplo, a pesar de su potencial destructivo creo que me parecería hermosa, incluso hermosísima, aunque, desde luego, sería premisa indispensable para ello no estar a su merced. ¿Será porque lo relaciono con el arte, aunque este no sea siempre bello, como puso de relieve Duchamp con "La fontaine" o Goya, mucho antes? ¿Será una especie de sublimación? ¿Será que la corteza orbitofrontal posee otras funciones todavía por descubrir? ¿Será...? No sé...ay, no sé.

La belleza ha ocupado a grandes pensadores, entre los que basta citar a Kant o Leonardo Da Vinci para dar una idea de la envergadura de su importancia y complejidad. Ishizu y Zeki han cargado más la tinta en el aspecto subjetivo, bajándola del panteón de las "ideas", haciéndola más humana, hecho que ha ayudado, creo, a plantear un cambio de perspectiva que, si no preciso del todo, en mi opinión,  amplía, sin ninguna duda, el campo de observación. Así pues, a mi modo de ver, el elemento subjetivo no puede descartarse, está presente, condicionado por el aprendizaje previo de cada individuo y su experiencia directa o vicaria con el objeto, pero no pueden descartarse los valores objetivos del mismo, por cuanto tienen un valor, objetivable, relacionado con la supervivencia, si hemos de prestar atención al hecho señalado arriba de que ese "criterio" o "sentimiento" o "emoción" que llamamos "belleza" se refleja en una zona del cerebro (la zona orbitofrontal medial (COFm) en la que decidimos la conveniencia o no de nuestras acciones, después de escuchar a nuestro cerebro emocional, como ha puesto de relieve A. Damasio,  a partir de un estudio detallado del "caso Phineas Gage". Lo bello existe, eso parece demostrado por Ishizu y Zeki (se "ve" en el cerebro) y, seguramente, cada vez estamos más cerca de saber con exactitud por qué algunas cosas nos parecen bellas y otras no y por qué el consenso muchas veces es universal y por qué no siempre es así. Y, tal vez, finalmente  la respuesta esté en una interrelación de factores tanto subjetivos como objetivos sin que sea posible separarlos.



Por asomarme al otro polo del continuo, la fealdad, si comparamos nuestra respuesta cerebral ante lo feo, curiosamente esta no se produce en la corteza frontal (con lo que para nuestro cerebro serían respuestas de diferente nivel jerárquico, con diferentes significado y valor adaptativo), sino en zonas más primitivas en el desarrollo filogenético, y más directamente relacionadas con respuestas automáticas (aspecto importante) de supervivencia, como son la amígdala,  que daría un valor emocional, negativo en este caso, al estímulo, y la corteza somatomotora izquierda que controlaría los movimientos del cuerpo para dar respuesta al estímulo aversivo. Lo que, aunque a un nivel más primitivo,  más automático, menos reflexivo y elaborado, vincularía también lo feo con la conducta y la moral.

Y mientras esperamos a los cyborgs de Warwick (¿llegarán? ¿no llegarán?) y sus capacidades telepáticas (¿podremos evaluar entonces el nivel ético de un político, por ejemplo, al observar qué estímulos iluminan su COF? ¿Veremos expuesta sin remedio nuestra intimidad ético-estética sin posibilidad de refugio? Si la primera posibilidad parece deseable, la segunda es altamente inquietante.  Mientras esperamos, digo,  me quedo a soñar cómo sería un mundo en el que en lugar de dinero y poder se buscara belleza, acompañada de L.E. Aute y su iluminada canción "La Belleza". De paso, a ver qué se me ocurre para poner mi granito de arena y hacer de este mundo un lugar más (revolucionariamente) bello, que ilumine la COF de los que la tienen "apagada"  ;).


Míralos, como reptiles,


Autorretrato de L.E. Aute
al acecho de la presa,


negociando en cada mesa

maquillajes de ocasión;

siguen todos los raíles

que conduzcan a la cumbre,

locos por que nos deslumbre

su parásita ambición.

Antes iban de profetas

y ahora el éxito es su meta;

mercaderes, traficantes,

mas que nausea dan tristeza,


no rozaron ni un instante la belleza


*Artículo visto en: thoughts on thoughts
Imágenes: wikipedia
Autorretrato de L.E. Aute: web

miércoles, 18 de abril de 2012

NONSENSES

anoche me desvelé: desperté en un sueño de arena y cielo, de inmensas dunas, de simas y cimas de vértigo. todo era tiempo e infinitos espacios de azules celestes que no son solo claros, pero el español no sabe nombrarlos. todo era tiempo, con tanta arena...y espacio que yo surcaba al impulso de mi pensamiento, ahora más rápido, después más lento, leyendo en cada curva, depresión, recodo, altura, abismo... historias eternas y únicas, efímeras al  arbitrio de la brisa o de huracanados vientos. mi lengua no me permite nombrar las maravillas que vi, tendría que inventar palabras nuevas y sola no puedo, aunque puedo intentarlo con una de ellas:  en un rincón enorme, expuesto a las sombras del silencio e iluminado por la luna (que aquella noche para mí tenía nombre de duna azul), descubrí un beso de arena (al que mi corazón inmediatamente llamó "besare"). me miraba y me preguntó cómo podía moverme de la manera en que lo hacía. no entendí su pregunta, como tampoco que un beso pudiera hablar  conmigo y que yo pudiera verlo, así que me detuve y le pregunté si era de verdad un beso, a lo que me respondió, con gesto de sorpresa, que no era un beso sino "unao beso". cómo es eso, le respondí extrañada. laos besos de arena tenemos dos sexos, ¿vosotraos no? me respondió. no entiendo, le dije cada vez más confusa. "ven, descansa, te invito a un rayo de luna", me dijo con una sonrisa titilante. y acepté. probé por primera vez el sabor de la  luna (besare me dijo cómo hacerlo) y ya no pude levantarme...nos entretuvimos charlando varios tiempos, aunque en realidad fueron eones, de innúmeras lunas. cuánto aprendí con ellaèl (que así se llamaba realmente aunque para mí siempre será besare). me habló de muchas cosas y yo escuchaba. me dijo el nombre de la luna de nuestro encuentro, "duna" (y aunque insistí en que también era azul, me aseguró que lo veía así porque mis ojos y mi cerebro no se habían adaptado todavía al mundo de la arena, y me aseguró que solo era duna y que, aquella noche, no tenía color),  y el de las lunas anteriores, todos ellos guardados fielmente en sus partículas de sílice; cada noche una luna nueva, siempre llena en el reflejo de sus cuarzos, y un nombre; me explicó cómo en su mundo con cada luna se volvían más brillantes y que de esa manera contaban sus edades, que eran inmensas. me contó también su historia y la de laos suyaos. me dijo que en su lado izquierdo tenían un corazón, vibrante, que, cada vez que se disolvían en el transcurso de su existencia, volvía a darles forma y vida y que en el instante en que se volvían labios eran también besos, como en un sístole-diástole que los llevaba de una dimensión a otra, de la forma al acto y viceversa, trasunto ontológico que me explicó con infinita paciencia (la que da el desierto y los océanos de arena), pues yo no podía entender. me habló de sus nombres. todos se llamaban ellaèl y se distinguían por la partícula que perfilaba la comisura de sus labios en cada sístole y que, me dijo, era imprescindible estar muy atento para no confundirse al nombrarlaos pues la diástole movía dicha partícula de modo que nunca era la misma. así en una sístole podía llamarse ellaèl-zafiro y en la siguiente, ellaèl-esmeralda. solo las partículas del corazón eran constantes y de ese modo cadao unao guardaba ese matiz que lao hacía únicao. y así pasamos tiempos y tiempos y aprendí a conocerlaos y al hacerlo recordé muchos adjetivos que en mi mundo, donde todo tenía un precio y solo se conocían las cosas por el suyo, habían dejado de usarse, y  aprendí otros como: calilado, firsuá, titisís, titidiás, azurillo, demeloz y muchos más.

al conocer cómo eran laos besos de arena y su extraño modo de nombrarse, quise hablarle de las lenguas de mi mundo, pero solo podía pensar en lxs que, dicen lxs humanxs muy seguros, no poseen esa capacidad: lxs animales. quise hablarle de sus  guaus, grrrs, muuuus, miaus, cua-cuas, kikirikis,  y de la naturaleza vocálica y gutural de sus discursos,  aunque también quise decirle que de algunxs de ellxs se asegura que pronuncian otros sonidos, como la /p/ los pájaros, pues¿no decimos que dicen "pío, pío"? y la /m/ los gatos, cuando afirmamos que dicen "miau", sin darnos cuenta de que en ambos casos deben usarse los labios articulándolos; y, desde anoche, no dejo de preguntarme cómo se  puede decir /p/ con pico. en mi experiencia con los gatos, como gengis cat casi nunca dice "miau" y, además, tardó mucho en decir algo parecido (es que está enamorado de la /e/, para la que tiene un registro casi infinito) pues no me he fijado en sus labios. lo cierto es que lxs humanxs no nos ponemos de acuerdo sobre la naturaleza de los sonidos que pronuncian y, dependiendo de la lengua que usemos, oímos unos sonidos u otros, aunque todxs están de acuerdo, y no lo dudan ni un momento, en que lxs animales no tienen lenguaje... quise decírselo a ellaèl, decirle que esas conclusiones me parecían muy apresuradas y descuidadas y preguntarle su opinión, pero en ese momento me desperté y pensé... pero ya no tenía sentido.


mi amigao besare no me dejó hacerle una foto...así que imagínenlao ustedes. yo les dejo este maravilloso dibujo del principito, no se me ocurre mejor metáfora, aunque pueden modificarlo cuanto quieran para imaginar a ellaèl, que cuando más me gustaba era cuando en su comisura brillaba una piedra azul nunca vista por aquí y que yo llamaba "azarí" siempre que le aparecía (nunca te olvidaré ellaèl-azarí) . yo le pongo muchos rayos alrededor, pues brillaba mucho:


lunes, 16 de abril de 2012

viernes, 13 de abril de 2012

LETRA QUE FUE CREADA, INDESCIFRABLE Y COTIDIANA

[...]

La historia que he narrado aunque fingida,
Bien puede figurar el maleficio
De cuantos ejercemos el oficio
De cambiar en palabras nuestra vida.

Siempre se pierde lo esencial. Es una
Ley de toda palabra sobre el numen.
No la sabrá eludir este resumen
De mi largo comercio con la luna.

No sé dónde la vi por vez primera,
Si en el cielo anterior de la doctrina
Del griego o en la tarde que declina
Sobre el patio del pozo y de la higuera


[...]

Pensaba que el poeta es aquel hombre
Que, como el rojo Adán del Paraíso,
Impone a cada cosa su preciso
Y verdadero y no sabido nombre,

Ariosto me enseñó que en la dudosa
Luna moran los sueños, lo inasible,
El tiempo que se pierde, lo posible
O lo imposible, que es la misma cosa.

De la Diana triforme Apolodoro
Me dejo divisar la sombra mágica;
Hugo me dio una hoz que era de oro,
Y un irlandés, su negra luna trágica.

Y, mientras yo sondeaba aquella mina
De las lunas de la mitología,
Ahí estaba, a la vuelta de la esquina,
La luna celestial de cada día

Sé que entre todas las palabras, una
Hay para recordarla o figurarla.
El secreto, a mi ver, está en usarla
Con humildad. Es la palabra luna.

Ya no me atrevo a macular su pura
Aparición con una imagen vana;
La veo indescifrable y cotidiana
Y más allá de mi literatura.

Sé que la luna o la palabra luna
Es una letra que fue creada para
La compleja escritura de esa rara
Cosa que somos, numerosa y una.

Es uno de los símbolos que al hombre
Da el hado o el azar para que un día
De exaltación gloriosa o de agonía
Pueda escribir su verdadero nombre.


La luna (Jorge Luis Borges)


apud  "Taller Filosófico Sociológico"


viernes, 30 de marzo de 2012

CORRESPONDANCES


La Nature est un temple où de vivants piliers
Laissent parfois sortir de confuses paroles;
L'homme y passe à travers des forêts de symboles
Qui l'observent avec des regards familiers.

Comme de longs échos qui de loin se confondent
Dans une ténébreuse et profonde unité,
Vaste comme la nuit et comme la clarté,
Les parfums, les couleurs et les sons se répondent.

II est des parfums frais comme des chairs d'enfants,
Doux comme les hautbois, verts comme les prairies,
— Et d'autres, corrompus, riches et triomphants,

Ayant l'expansion des choses infinies,
Comme l'ambre, le musc, le benjoin et l'encens,
Qui chantent les transports de l'esprit et des sens.
(Charles Baudelaire, Fleurs du mal)


jueves, 29 de marzo de 2012

jueves, 22 de marzo de 2012

EXQUISITE DELICACY [...] MERE POINTS OF TIME


moon in blue









"For my own part, I have never had a thought
Which I could not set down in words
With even more distinctness that which I conceived it.
There is however a class of fancies of exquisite delicacy
Which are not thoughts and to which as yet
I have found it absolutely impossible to adapt to language.
These fancies arise in the soul,
Alas how rarely, only at epochs
Of most intense tranquillity
When the bodily and mental health are in perfection.
And those mere points of time
When the confines of the waking world
Blend with the world of dreams.
And so I captured this fancy
Where all that we see or seem
Is but a dream within a dream"

("Tales of Mystery and Imagination" Edgar Allan Poe)

"YO ESCUCHABA CADA NOTA "

Este texto de Julio Cortázar ("El perseguidor” en Las armas secretas), a propósito de un músico de jazz, Charlie Parker,  roza la textura del tiempo, aunque, creo, habla más de lo que ocurre (de su efecto "ascensor" frente al efecto "métro"), cuando se penetra:


«[…] Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Eso se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae…Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo…»

«[…] la cuestión es que yo había tomado el métro en la estación de Saint- Michel y en seguida me puse a pensar el Lan y en los chicos, y a ver el barrio. Apenas me senté me puse a pensar en ellos. Pero al mismo tiempo me daba cuenta de que estaba en el métro, y vi que al cabo de un minuto más o menos llegábamos a Odéon, y que la gente entraba y salía. Entonces seguí pensando en Lan y vi a mi vieja cuando volvía de hacer las compras, y empecé a verlos a todos, a estar con ellos de una manera hermosísima, como hacía mucho que no sentía. Los recuerdos son siempre un asco, pero esta vez me gustaba pensar en los chicos y verlos. Si me pongo a contarte todo lo que vi no lo vas a creer porque tendría para rato.[…] Si te contara todo lo que les vi hacer a los chicos, y como Hamp tocaba save it, pretty mamma y yo escuchaba cada nota, entiendes, cada nota, y Hamp no es de los que se cansan, y si te contara que también le oí a mi vieja una oración larguísima, donde hablaba de repollos, me parece, pedía perdón por mi viejo y por mí y decía algo de unos repollos…Bueno, si te contara en detalle todo eso, pasarían más de dos minutos […]









Pasaría un buen cuarto de hora, eh, Bruno. Entonces me vas a decir cómo puede ser que de repente siento que el métro se para y yo me salgo de mi vieja y Lan y todo aquello, y veo que estamos en Saint-Germain-des-Prés, que queda justo a un minuto y medio de Odéon. […]


Apenas un minuto y medio por tu tiempo, por el tiempo de ésa (…). Y también por el del métro y el de mi reloj, malditos sean. Entonces, ¿cómo puede ser que yo haya estado pensando un cuarto de hora […]?¿Cómo se puede pensar un cuarto de hora en un minuto y medio? […]


Y después me ha vuelto a suceder, ahora me empieza a suceder en todas partes. Pero –agrega astutamente- sólo en el métro me puedo dar cuenta porque viajar en el métro es como estar metido en un reloj. Las estaciones son los minutos, comprendes, es ese tiempo de ustedes, de ahora; pero yo sé que hay otro, y he estado pensando, pensando…




[…] Si yo pudiera solamente vivir como en esos momentos, o como cuando estoy tocando y también el tiempo cambia…Te das cuenta de lo que podría pasar en un minuto y medio…Entonces un hombre, no solamente yo sino ésa y tú y todos los muchachos, podrían [...]

J. Cortázar: Las armas secretas. “El perseguidor”, en Cuentos completos, Alfaguara, Madrid, 1998. pp. 230, 2, 3.

Imagen: NicoschimKus