Tengo la sospecha de que, a pesar del discurso, la menstruación sigue siendo todavía un gran tabú y no solo en sociedades donde se continúa la práctica de costumbres que tal vez se remontan a la noche de los tiempos, sino también en aquellas en las que se considera superado dicho tabú. No sólo es tema sobre el que se pasa rápidamente (no sé si los hombres cuando están solos hablan de ello ni en qué tono lo hacen, pero, como mujer, mi impresión es la de no haber hablado mucho sobre este asunto con otras mujeres y, desde luego, no haberme reído sanamente de él), sino que todavía se siguen manteniendo ideas sobre la suciedad de la misma. Recuerdo, como ejemplo, haber oído opiniones, en apariencia elogiosas hacia las mujeres, pero solo en apariencia, sobre que las mujeres vivimos más porque cada mes eliminamos desechos de nuestro cuerpo que no pueden eliminar los hombres o, como me ocurrió hace poco que, hablando con un conocido acerca de un problema de olores alcantarillescos, a un comentario mío sobre la asquerosidad de dichos olores me dijo: "Luisa, cómo puedes decir eso, si vosotras cada mes...". Ni que decir tiene que no supe qué decir y opté por hacer como que no había oído nada. Vaya, y estoy hablando de un hombre con estudios universitarios que no llega a los 35 años. En fin. Tengo que reconocer que, al menos, estaba desinhibido y hablaba del tema, aunque con claro desacierto. Se le puede entender si tenemos en cuenta que la idea no es suya pues la palabra "purgación" (procedimiento por el que se limpia el cuerpo de algo que le resulta perjudicial), según recoge el DRAE en su segunda acepción, significa también "menstruación": "Sangre que de forma natural evacuan las mujeres todos los meses, y después de
haber parido". Como se trata de un tema escatológico para muchos, no me cortaré y diré que me parece que es más fácil encontrar una foto con una mierda que una de compresas o paños higiénicos con sangre menstrual. Me parece, y no creo equivocarme, que no hay mancha que más se oculte que la de una falda o pantalón manchados (valga la redundancia) de dicha sangre (bueno, la de semen también se oculta y, aunque esto señala igualmente una ideología progenésica subyacente, como explicaré enseguida en el caso de la mancha menstrual, tiene implicaciones de muy distinto signo para los hombres). Incluso el verbo "manchar" se usa con pretendida intención eufemística para aludir al comienzo del sangrado menstrual (curiosamante, el mismo eufemismo(?) se usa cuando se habla del comienzo de un aborto, evitándose cualquier referencia a la palabra sangre y sus cognados). No seguiré por aquí ("inmaculada concepción", "sin mancha") ...pero sí me gustaría decir que considerar la sangre menstrual como una sangre contaminada y sucia no se basa en niguna realidad fisiológica hasta donde yo sé. Considerar que las células endometriales que el útero produce para acoger al futuro feto (que no tardará en ser unx hermosx bebé incluso dentro del seno materno, aunque, continúe llamándose feto -palabra cargada de fuertes connotaciones negativas- hasta que lo abandone) y que son expulsadas del cuerpo femenino cuando no se ha producido la concepción, considerar dichas células, digo, sucias, me parece, cuando menos, un claro fracaso en la pretendida educación sexual que se imparte en las escuelas en su esfuerzo por aclarar todo lo relacionado con la realidad sexual humana. Si me equivoco en estas apreciaciones mías creo que, lejos de ser un argumento en contra de mi sospecha de que la menstruación sigue siendo un tabú, son un ejemplo de que es un tema del que no se habla con claridad ni con naturalidad ni espontaneidad y sobre el que cada uno piensa lo que puede, imaginando que su opinión es compartida por todxs cuando lo cierto es que se deja a la libre imaginación de cada cual. En cualquier caso, tal vez no sean más que impresiones mías, no me voy a empecinar (aunque sospecho que más producirán indignación, asombro, asco, incomodidad que deseo de hablar de este tema como se hablaría de casi de cualquier otro).
ay, este mes la regla chunga, ¿eh?
ResponderEliminar(si ya has sonreído puedes obviar este paréntesis. si todavía no lo has hecho te diré que reírse con este comentario estúpido es mandatorio. necesario. ay. este mes... no reírse implica, en este caso, una incapacidad de imaginar al menos un contexto en el que regla, menstruación, sangre o incluso mujer, sean conceptos como mínimo neutros, en el fondo expresión de algunos, de tantos, milagros cotidianos. imagina ahora estos milagros. regla, menstruación, sangre, mujer. relee Tabú I (sólo el I). y ahora relee mi frase tonta. ay, si eres mujer y todavía no te has reído, mi teléfono de consulta es el xxxxxxx) ;)
el tabú surge del miedo. y el miedo se genera a partir de alguna forma de ignorancia. así, el tabú es siempre ignorante.
el guerrero no teme la sangre pero sabe lo que implica; dolor y muerte. para él, el sangrado menstrual es un misterio insondable. una herida que se abre sola, como una flor, sin daño ni dolor, sin muerte. un misterio cósmico, mágico, que parece repetirse en cada mujer con una cara determinada de la luna.
el guerrero no teme la sangre pero sí teme lo que no comprende. y no comprende que la mujer sangre sin daño. ¿qué oscuro misterio encierra esa cueva de placer? ¿qué dientes se ocultan tal vez esperando dañarme? la imaginación del ignorante temeroso se desvela portentosa. en África, por ejemplo, son comunes las historias que incluyen temas sexuales y no pocos relatan cuentos de vaginas con dientes que muerden a incautos.
ay, la mujer es sagrada, sí. está ligada al ciclo lunar, a la noche, y mana la misma sangre roja que haría gemir al guerrero pero sin daño, sin dolor, sin muerte.
ay, la mujer es tabú, es misterio, es objeto de temor y de deseo. su sangrado menstrual aviva mi temor ignorante de guerrero. hasta que el miedo se vuelve poderoso y torna el milagro en rechazo, que escondo, que oculto, que aparto. y que finalmente convierto en asco.
el asco es una característica cultural, una reacción aprendida, no espontánea. no se nace con asco. el asco se aprende. el asco que puede generar un paño con sangre menstrual (o con cualquier otro fluido corporal) es, siempre, aprendido. las formas de aprendizaje vicario por las que aprendemos a sentir asco en contextos novedosos resultan fascinantes al igual que penosas.
el asco podría considerarse biológicamente ventajoso al obligar, conductualmente, a rechazar determinados alimentos. sin embargo, la reación de asco es específicamente humana, no así el rechazo de determinadas formas de alimentación, que es común en el reino animal. así pues, el asco surge como evento cultural, como forma de rechazo, fisiológicamente activa, ante contextos socialmente desaprobados. y en estos contextos encontramos, de nuevo, miedo e ignorancia.
y fin. el asco es una sugestión social que estimula respuestas fisiológicas (náusea, vómito) ante contextos particulares definidos culturalmente como desagradables (explícita o implícitamente). el "desaprendizaje" de reacciones culturalmente aprendidas no debería plantearse pues como un intento racionalizador (en este caso del tabú) (necesariamente uno acaba agotado, hastiado) sino como una contra-sugestión.
regla, menstruación, sangre, mujer. expresión de algunos, de tantos, milagros cotidianos.
y sí, ay, este mes la regla chunga, ¿eh? ;)
gracias, chema :)))
ResponderEliminarsin sangre ¿cómo podríamos vivir? ese regio flujo escarlata que mana con cada luna, como de una fuente, es una promesa de vida renovada. es la llamada de la flor para ser libada.